Nuestra justicia no basta
Lejos de Cristo, no podemos hacer nada que agrade al Padre, porque no está en nuestra naturaleza. Dios es Santo y perfecto, la justicia del hombre son trapos de inmundicia delante de su Santidad ().
Pero Dios nos ha puesto en su Hijo, y el Hijo ahora vive en nosotros. Ya no estamos enemistados con el Padre porque estamos en el Hijo, en quien Dios tiene complacencia.
Cristo es quien produce los frutos en nosotros, toda la gloria es de Él, no hay nada de qué podemos jactarnos. Son sus obras, su misericordia, su amor, su bondad, su gracia, porque apartados de Él nada podemos hacer.
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