Pecamos porque somos pecadores
No es cuestión de acciones, sino de esencia. Lo que hagamos o dejemos de hacer no cambia esta realidad.
Debemos entender que, tal como Pablo lo expone en Romanos 7:18-20:
“Yo sé que en mí, esto es, en mi naturaleza humana, no habita el bien; porque el desear el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.”
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