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Clase 1 Bloque 1, El pecado en nosotros

Clase introductoria

«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios»
Romanos 3:23

Lecturas Romanos 3:22-25 · Génesis 1–3 · Romanos 7:18-20 · Juan 15:4-5 · Isaías 64:6 · Efesios 2:8-10 · Romanos 5:16-19

Objetivo

Al terminar la clase, el joven podrá poner en palabras quién es Jesús para él, y reconocer por qué la condición humana —heredada, no elegida— hace necesario un Salvador.

Apertura

Entonces, durante todo este año, vamos a estar concentrados en Jesús, y en Cristo en Nosotros.

¿Quién es Jesús y qué lugar ocupa en mi vida?

Hay una pregunta muy importante que ustedes tienen que hacerse y, al mismo tiempo, tienen que ser capaces de responder: ¿Quién es Jesús y qué lugar ocupa en mi vida?

Esta es una pregunta fundamental, la cual iremos descubriendo clase por clase, a través de la predicación y la revelación de su Palabra.

Sin embargo, queremos que escriban en un papel (que les daremos) quién es Jesús para ustedes. No hay una respuesta totalmente errada, así que no se preocupen; sean libres de escribir lo que ustedes crean en ese momento. El objetivo es que, al final de este año, veamos sus respuestas y les hagamos la misma pregunta nuevamente.

Cristo revelado en la Palabra

Por medio de la Palabra, Cristo Jesús se nos da a conocer en diferentes facetas:

  • El Salvador –

  • El Camino, la Verdad y la Vida –

  • El Alfa y la Omega, el Principio y el Fin –

  • La Fuente de Agua Viva – Juan 7:37-39

  • El Buen Pastor –

  • El Hijo Unigénito de Dios –

  • El Verbo hecho carne –

...y muchos otros más.

En estas clases, el Espíritu Santo nos enseñará y revelará esos lados de Jesús que no conocemos. Primeramente, nos enfocaremos en Cristo Salvador.

¿Por qué necesitamos un Salvador?

Hablar de un Salvador presupone dos cosas:

  • Que hay alguien o algo que necesita ser salvado.

  • Que esa cosa o persona se encuentra en una situación donde su vida está en peligro.

Bueno, a la luz de la Palabra de Dios, nosotros, como humanos, por defecto, nos encontramos, desde que nacemos, en una situación de peligro.

¿Por qué? Eso lo vemos en Romanos 3:22-25:

“La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.”
Romanos 3:22-25

El origen del pecado

Ahora, si nos remontamos aún más atrás, debemos ir al principio: a Génesis. Dios creó a Adán a su imagen y semejanza. Él vivía en la presencia de Dios. Pero desobedeció y comió del fruto que no debía comer. Y con esa desobediencia, entró el pecado, y con el pecado, entró la muerte.

¿Y qué tiene que ver esto con nosotros actualmente?

Bueno, como todos procedemos de Adán y Eva, por defecto, de fábrica, ya hay pecado en nosotros. Romanos 3:23 dice que todos hemos pecado y hemos sido destituidos de la gloria de Dios.

Durante mucho tiempo, la enfermedad tuvo remedios, pero tuvo que venir un Médico a eliminarla por completo. Ese es Cristo Jesús.

Pecamos porque somos pecadores

No es cuestión de acciones, sino de esencia. Lo que hagamos o dejemos de hacer no cambia esta realidad.

Debemos entender que, tal como Pablo lo expone en Romanos 7:18-20:

“Yo sé que en mí, esto es, en mi naturaleza humana, no habita el bien; porque el desear el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.”
Romanos 7:18-20

El esfuerzo humano no es suficiente

Dentro de la experiencia de la vida cristiana, tendemos a querer agradar a Dios con nuestros medios. Intentamos con nuestra voluntad y con muy buenas intenciones hacer lo agradable delante de Dios. Sin embargo, muy pronto nos damos cuenta de que tenemos dificultad en hacer lo bueno y caemos en pecado.

Volvemos a intentarlo nuevamente e incluso creamos estrategias para evitar tentaciones que nos lleven a pecar, pero con el paso del tiempo volvemos a caer.

La enseñanza de la vid verdadera

No podemos cambiar, es imposible. Esto es lo que Jesús enseñó cuando habló sobre sí mismo como la vid verdadera.

El Señor dijo:

“Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar frutos por sí mismo, si no permanecen en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer”
Juan 15:4-5

Nuestra justicia no basta

Lejos de Cristo, no podemos hacer nada que agrade al Padre, porque no está en nuestra naturaleza. Dios es Santo y perfecto, la justicia del hombre son trapos de inmundicia delante de su Santidad ().

Pero Dios nos ha puesto en su Hijo, y el Hijo ahora vive en nosotros. Ya no estamos enemistados con el Padre porque estamos en el Hijo, en quien Dios tiene complacencia.

Cristo es quien produce los frutos en nosotros, toda la gloria es de Él, no hay nada de qué podemos jactarnos. Son sus obras, su misericordia, su amor, su bondad, su gracia, porque apartados de Él nada podemos hacer.

Salvados por gracia

También podemos ver esta verdad eterna en Efesios 2:8-10:

“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Esta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie. Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas”.
Efesios 2:8-10

Nueva vida en Cristo

Gracias a Dios por Cristo porque en Él somos nuevas creaturas. La obra de Dios en nosotros a través de Cristo no es una vida mejorada, es una vida completamente nueva.

Como ya hemos visto, en Adán estamos destituidos de la Gloria de Dios por causa del pecado, pero en Cristo Dios nos ha trasladado de la vieja creación a la creación original. En otras palabras, a nuestro origen.

Cristo recuperó lo que Adán perdió en el jardín del Edén y Dios en su amor y misericordia nos puso en Él para ser coherederos juntamente con Cristo. En Adán estamos muertos, en Cristo estamos vivos.

“El don de Dios no puede compararse con el pecado de Adán, porque por un solo pecado vino la condenación, pero el don de Dios vino por muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia mediante un solo hombre, Jesucristo. Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos”.
Romanos 5:16-19

Para terminar

Preguntas para el grupo

  1. ¿Por qué no basta nuestro esfuerzo, por bueno que sea, para agradar a Dios?

  2. ¿Qué diferencia hay entre una vida mejorada y una vida completamente nueva?

  3. ¿Qué significa, en la práctica, que apartados de Él nada podemos hacer?

Tres ideas para recordar

  1. Pecamos porque somos pecadores: no es cuestión de acciones, sino de esencia.

  2. Nuestra justicia son trapos de inmundicia; apartados de Cristo nada podemos hacer.

  3. En Adán estamos muertos; en Cristo estamos vivos. No es una vida mejorada, es una vida nueva.

Para cerrar

Ahora la pregunta es: ¿cómo? ¿por qué? ¿de qué forma? Eso lo estaremos aprendiendo más adelante. Por el momento, aprenderemos sobre nuestra condición como enfermos.

Pasajes de apoyo

Textos bíblicos relacionados con el tema para leer y conversar durante la clase.

Génesis 1:27Para ampliar

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Génesis 2:17Para ampliar

Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 3:6Para ampliar

Y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Isaías 64:6Referencia en la clase

Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.

Lucas 2:11Para ampliar

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.

Juan 14:6Para ampliar

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Apocalipsis 1:8Para ampliar

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Juan 7:37-38Para ampliar

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 10:11Para ampliar

Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Juan 1:18Para ampliar

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 1:14Para ampliar

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Es la clase más reciente. Cada domingo se suma una nueva.

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Conociendo a Jesús · Escuela dominicalUna clase nueva cada semana